Sentir dolor en la parte externa de la cadera al caminar es una molestia bastante habitual que puede comenzar de forma leve y acabar afectando a actividades tan cotidianas como pasear, subir escaleras, levantarse de una silla o dormir de lado. Aunque muchas personas lo identifican directamente como una bursitis, existen diferentes estructuras alrededor de la cadera que pueden estar implicadas, por lo que es importante realizar una valoración adecuada antes de iniciar cualquier tratamiento.
Una de las causas más frecuentes es el denominado síndrome de dolor trocantérico mayor. Este término engloba distintas alteraciones de los tejidos blandos situados alrededor del trocánter mayor, la prominencia ósea que podemos notar en el lateral de la cadera. En esta zona se encuentran, entre otras estructuras, los tendones de la musculatura glútea y varias bursas cuya función es reducir el rozamiento durante el movimiento. Actualmente se considera que, en muchos casos, los tendones glúteos desempeñan un papel más relevante de lo que se pensaba tradicionalmente cuando casi todo el dolor lateral de cadera se diagnosticaba como bursitis.
¿Cómo saber si el dolor procede de la zona lateral de la cadera?
El dolor suele localizarse sobre el lateral de la cadera y puede extenderse por la parte externa del muslo, aunque normalmente no llega hasta el pie. En algunas personas aparece únicamente al caminar durante bastante tiempo, mientras que en otras también se manifiesta al permanecer de pie, subir escaleras, cruzar las piernas o apoyarse sobre el lado afectado durante la noche. También puede intensificarse al levantarse después de haber estado sentado durante un periodo prolongado.
- Dolor al caminar o al aumentar la actividad física. La molestia puede aparecer después de incrementar repentinamente la distancia de los paseos, comenzar una nueva rutina de ejercicio o caminar con mayor frecuencia por terrenos inclinados. No siempre existe una lesión concreta; en muchos casos, el problema surge por la acumulación progresiva de carga sobre unos tejidos que todavía no están preparados para soportarla.
- Molestia al dormir sobre uno de los lados. La presión directa del cuerpo sobre la zona lateral de la cadera puede irritar los tejidos y provocar despertares nocturnos. Algunas personas también sienten dolor al dormir sobre el lado contrario, especialmente si la pierna superior cae hacia delante y aumenta la compresión sobre los tendones de la cadera afectada.
- Sensibilidad al tocar la prominencia ósea de la cadera. Es frecuente notar una zona especialmente dolorosa al presionarla, aunque la intensidad y la extensión pueden variar. Esta sensibilidad no permite confirmar por sí sola el diagnóstico, ya que el dolor también puede proceder de la espalda lumbar, de la articulación de la cadera o de otras estructuras cercanas.
Principales causas del dolor lateral de cadera
No siempre existe una única causa. El dolor en la parte externa de la cadera al caminar puede estar relacionado con un cambio brusco en la actividad, con debilidad de la musculatura glútea, con una técnica de marcha poco eficiente o con una distribución inadecuada de las cargas. Permanecer mucho tiempo de pie, aumentar los kilómetros caminados, comenzar a correr sin una adaptación progresiva o realizar repetidamente ejercicios que comprimen la zona también puede favorecer la aparición de síntomas.
| Posible origen | Características habituales | Cuándo suele empeorar |
|---|---|---|
| Tendinopatía glútea | Dolor localizado en el lateral de la cadera relacionado con la irritación o la pérdida de capacidad de los tendones glúteos. | Al caminar, subir escaleras, mantenerse sobre una pierna o dormir de lado. |
| Bursitis trocantérica | Irritación de una de las bolsas que reducen el rozamiento entre los tejidos y la prominencia ósea de la cadera. | Con la presión directa, la marcha prolongada, las escaleras o determinados movimientos repetidos. |
| Dolor procedente de la zona lumbar | La molestia puede percibirse en la cadera aunque su origen se encuentre en estructuras de la espalda o en una irritación nerviosa. | Al mantener ciertas posturas, flexionar la espalda o permanecer mucho tiempo sentado o de pie. |
| Problema articular de cadera | Puede provocar dolor, rigidez y limitación de movimiento, aunque con frecuencia la molestia articular se percibe más en la ingle. | Al ponerse los calcetines, entrar en el coche, flexionar mucho la cadera o caminar tras un periodo de reposo. |
Dolor en la parte externa de la cadera al caminar: ¿conviene seguir andando?
Dejar de moverse por completo no suele ser la mejor solución, pero tampoco es recomendable continuar realizando la misma actividad si provoca un aumento importante de los síntomas. La clave se encuentra en adaptar temporalmente la carga. Esto puede significar reducir la duración de los paseos, evitar pendientes, limitar las escaleras y caminar sobre terrenos llanos hasta que la irritación disminuya.
Una estrategia útil puede ser comenzar con recorridos más cortos que no agraven claramente el dolor y aumentar la distancia de manera gradual. Algunas recomendaciones clínicas proponen iniciar con periodos aproximados de diez minutos y progresar en función de la respuesta de cada persona, aunque la cantidad adecuada debe individualizarse.
- Evita los cambios bruscos de actividad. Si normalmente caminas veinte minutos, pasar repentinamente a realizar rutas de dos horas puede superar la capacidad de los tendones y músculos de la cadera. Aumentar la duración, la velocidad o la dificultad poco a poco permite que los tejidos se adapten con mayor seguridad.
- No mantengas posturas que compriman continuamente la zona. Cruzar las piernas, apoyar todo el peso sobre una sola cadera o dormir directamente sobre el lado doloroso puede aumentar las molestias. Cambiar de postura con frecuencia y colocar una almohada entre las rodillas al dormir puede reducir la presión en algunas personas.
- No copies ejercicios genéricos sin una valoración previa. Dos personas con dolor en el mismo punto pueden necesitar programas completamente diferentes. Un ejercicio adecuado debe seleccionarse según la fuerza, la movilidad, el nivel de irritación, los antecedentes y las actividades que cada paciente necesita recuperar.
¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?
El tratamiento de fisioterapia comienza con una valoración para determinar qué movimientos provocan los síntomas, cómo se distribuye la carga durante la marcha y qué factores pueden estar manteniendo el problema. El fisioterapeuta puede evaluar la movilidad de la cadera, la fuerza de la musculatura glútea, el control de la pelvis, el equilibrio y la posible participación de la zona lumbar.
Cuando el problema está relacionado con el síndrome de dolor trocantérico, el fortalecimiento progresivo de la musculatura de la cadera suele ocupar un lugar importante dentro del tratamiento. El programa puede incluir ejercicios para mejorar la capacidad de los glúteos, la estabilidad pélvica y la tolerancia a actividades como caminar, subir escalones o mantenerse sobre una pierna. La progresión debe ser gradual y adaptarse a la respuesta de los síntomas, ya que hacer demasiado ejercicio demasiado pronto también puede irritar la zona.
Además del ejercicio terapéutico, el tratamiento puede incorporar educación sobre la gestión de cargas, corrección de determinados hábitos, terapia manual y recomendaciones específicas para recuperar las actividades cotidianas. El objetivo no consiste únicamente en reducir el dolor, sino también en aumentar la capacidad física para disminuir el riesgo de recaídas.
¿Cuándo deberías consultar a un profesional?
Conviene solicitar una valoración cuando el dolor persiste durante varios días, limita la marcha, interfiere con el descanso nocturno o reaparece cada vez que intentas aumentar la actividad. También es recomendable consultar cuando existe rigidez importante, debilidad, hormigueo, dolor procedente de la espalda o dificultad para identificar el origen de la molestia.
Debes buscar atención médica urgente si el dolor aparece después de una caída o un traumatismo importante y no puedes apoyar la pierna, si la articulación parece deformada, si existe una inflamación repentina o si el dolor se acompaña de fiebre, escalofríos o cambios llamativos en el color de la piel.
Fisioterapia para el dolor de cadera en Alicante
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